Paula, tu nombre me recuerda
a esas mujeres marmóreas
que una vez vi en mis recuerdos
de noches de museos e insomnio.
Esas mujeres sin norte
sin tapujos
vestidas de aires tibios
y cortezas enmohecidas
Paula, tu nombre de recuerda
al roce de una mano áspera de trabajo
a un rostro envejecido
al crujir de las hojas secas.
No sé si será cierto, Paula,
pero la atemporalidad
te parío con dolor
sin saberlo
como diciendo
mis crías serán hermosas
pero imposibles.